
Estrenamos nueva columna de personaje. Adiós Boys, bienvenido Ecce Homo: ¡Aquí está el hombre! y todos sus derivados. Escritura rítmica, olor a bronceador de coco y un ojo crítico impecable. Estamos seguros que Macho Ángel no te será indiferente.

Ecce Homo: El Mal gusto de Citar a Bolaño.
No leía nunca, pero sus subrayados eran perfectos.
OSVALDO LAMBORGHINI
EL MAL GUSTO DE CITAR A BOLAÑO
Por: Macho Ángel.
Entonces le digo a Esteban, mi personal trainer portorriqueño, que por favor sea un doll y me alcance aquel libro de Douglas Coupland que estoy releyendo. Deja suavemente las pesas en el suelo. Y mientras Esteban se va acercando, y esos brazos que calzan tan bien con esa polera tommy sin mangas que le regalé para la navidad, veo la portada del libro armarse ante mí. Sus grandes letras rojas. Como un tajo en el corazón Y la portada dice Generation X.
Y pienso, claro, este libro habla sobre aquella generación criada entre el 70 y el 89. El hombre invadido por el avance acelerado de la Cooltura decide abandonar todo y esconderse en el Desierto de Mojave, en el de Sonora o en cualquier otro Desierto Mental. Surgen intentos desesperados: Individualismo pobre. Trends. Tribus. Tríos. Surge el metal. El rock latino. Esteban me entrega el libro. Suda. Y pienso que si hubiese que ponerle un nombre a la nueva generación de escritores chilenos, crecida entre el 90 y el 2000, yo le pondría Generation XXX. Niños nacidos después de la dictadura. Prepúberes criados luego de la transición. Pendejos ignorantes y ajenos a las utopías. Aunque detesto hablar de generación. Me parece de un mal gusto terrible. Un mal gusto norteamericano. Superado únicamente por el mal gusto de citar a Bolaño. Gracias, Esteban querido.
Tomo el libro y lo ojeo. Extraño. Éste no es el libro. Pesa y huele distinto. ¿Qué me habrá hecho ver su nombre en la portada? El título del libro en mis manos es Fistfuckers. De cuentos. El primer libro de Amaro Cuevas. Escritor chileno nacido el 86. Escritor chileno de la Generation XXX. Amaro es un gran lector de la tradición literaria gringa. Ha leído a Paul Auster, ha leído a Thomas Pynchon, ha leído a Philip Roth, supongo que ha leído a Don DeLillo y por supuesto que ha leído a Douglas Coupland. Y pienso, vaya, si no es una curiosa coincidencia estar pensando en generaciones y que aparezca justo este libro a hacerme compañía. Lo reviso. Segundo milagro: uno de los cuentos lleva una dedicatoria. A Bolaño. Y otro para su sancho panza personal, Mario Santiago. Y pienso, bien, la lista va sumando. Porque son varios los libros en donde he visto citar gratuitamente a Bolaño, pero son pocos de los que me acuerdo. Son tres: 1) en el libro de un activista evangélico. 2) en la antología poética de un grupo de trabajadores de una empresa de tampones. 3) y ahora el libro de Amaro.

¿Pero qué significa citar a Bolaño? Citar a Bolaño es citar su nombre. Es decir la Palabra. Bolaño: un nombre peligroso. Un nombre tan peligroso que la generación del 90 (llamémosla la Generation Z o la Generation ZZZ) no lo pudo controlar. Lecturas apresuradas e hipnóticas que tienden a la imitación y al exceso. No es extraño darse cuenta cómo los dos últimos libros de Zambra reflejan recién el desarrollo de una estética propia complementada por la lectura del mexchileno español. La Decantación.
Recuerdo haber leído el año pasado la entrevista al autor de otro primer libro de cuentos, Mutación y Registro, también chileno, también perteneciente a la Generation XXX, en lun.cl [tema de mi próxima columna; título tentativo: lun.cl, el Nuevo Semanario de lo Insólito], el escritor y poeta Maori Pérez, quien, junto con mencionar a Bolaño dentro de sus influencias, también se refirió a la herencia de la dictadura:
De alguna manera, todos hemos heredado una serie de leyes y concepciones de la vida que nos hacen más daño que bien, y que fueron creadas en dictadura. En el no optar por ellas y buscar algo mucho menos mundano creo que reside el verdadero valor de empezar a llamarnos una generación. Eso hace ponerme un poco nervioso. ¿Es posible no optar por seguir el modo de vida heredada de la dictadura? ¿Marginarse? ¿Especialmente cuando esa herencia se ha fragmentado y se ha especializado convirtiéndose en pequeños focos de fascismo, como diría el poeta Héctor Hernández, en microdictaduras? Políticas. Sociales. Sexuales. Sumemos ahora otra: Literaria-joven: Bolaño y dictadura. Hay veces en que pienso que para ser tomado en Chile como un escritor serio hay que repetir esas dos palabras hasta el hartazgo. Consejos de un manager literario. No hay nada más desagradable que los comunistas y los momios del siglo XXI (palabras, por cierto, también muy desagradables), al menos los serios, digo a regañadientes. Al mismo tiempo que Esteban me avisa que el five minute break ha terminado. Volvemos a la trotadora.
Se extraña a boys.
En realidad no, hace rato que hacía falta literatura gay más desarrollada, fuera de líos amorosos y canciones de Madonna.
Macho Ángel:
¿Se está cuestionando si es posible o si es aceptable el reivindicar una existencia marginada de los valores impuestos por la dictadura?
Creo que es posible. Y esa posibilidad radica no sólo en superar el gusto superficial a la hora de analizar un problema tan complejo como la presencia de Bolaño en tanto figura y registro en esta “posible” generación (en vista de que no sé si se habla de ella, ya sea por publicación o porque resulta más sencillo decir que el pokemon es una lacra social que tomarlo en cuenta como un fenómeno arriesgado y potencialmente riquísimo), sino en dimensionar todo un espectro de lo que implica no dejarse mezclar con El Mercurio como actor pasivo, en el nazismo como un pasado chistosito y alocado, en la misoginia y la homofobia como plan de conquista neoliberal, y derivar, por lo tanto, en la farándula como posibilidad de automercadeo, en el amor ciego a las luces de colores, en el suicidio producto de no hallar un sentido, de no contar con el valiente gesto de querer comprender y disfrutar de estar vivos, sin arrepentirnos luego de que nos codeamos con el dictador o nos hicimos los afectados mientras nos burlábamos de enanos, deformes y amputados. Hay que volver a la resistencia, a la batalla cotidiana contra las fuerzas del mal, porque si no podríamos morir de pena. Hay que volver a desear lo mejor de nosotros mismos, para darlo y serlo cada vez mejor.
El concepto de generación debe ser reivindicado con la verdad: ni somos estúpidos porque nos enamoramos de la lectura y la escritura, ni estimamos como algo bondadoso a la asesina borreguez habitual.
Aunque así lo parezca por no tener poder.
Digamos correr el riesgo de ser feliz y al mismo tiempo no ser unos hijos de puta.
Naci en el 80
me encanta Bolaño, lo citaria todo el rato
y de verdad que no creo que Bolaño y dictadura esten tan liadas como tu dices,porque su literatura habla de mucho mas que de aquel acontecimiento. Si, esta presente, pero como no estarlo.
Hasta para mi esta muy presente, y cuando hablas de generacion siento que soy de una generacion aun marcada por la dictadura, decido dejarlo de lado porque un poco asi funciona mi gnereacion, pero no olvido.
Ame esa frase del mal gusto norteamericano y recuerdo entonces Generacion X y mas me gusta ese hastio. Lo comparto, pero no hacia Bolaños jajajaja.
¿Cuántos Bolaños ves, Julia?
¡El mal gusto lo tienen los cuicos culiaos por hablar de buen y mal gusto en un principio!
- Jano.
jano pelúo
Dejá mi zahír tranquilo.
Así como tantos otros, tú también estás sometido a la dictadura del recuerdo. De no ser así, no estarías reclamando contra la fijación que algunos tienen con Bolaño. Por desgracia de algunos y alegría de otros, Carolina Zúñiga se encargó de dejar rebotando su nombre en el ambiente por unos cuantos años más.