
Francisco Rubilar analiza lo sucedido con la demanda de los camioneros. “Debemos convertirnos en la peor pesadilla” será lejos la frase más inspiradora de este invierno.

Camioneros, o manual de cómo luchar y vencer
Por: Francisco Rubilar Baeza.
Me dio gusto ver a los camioneros vencer. Me dio alegría ver como, por primera vez según recuerdo, un paro culminaba con tan buenos saldos para los involucrados, pero sobretodo, sin mediar mayor desgaste en negociaciones. Fue realmente una sorpresa, pero a la vez, una respuesta del Ejecutivo que en el fondo, todos conocíamos. Un desenlace que mostró a un Gobierno inepto, más inepto que nunca. Que alegría. Que alegría ver a los mismos politiqueros que han hecho evidente desaire a la mayoría de las peticiones de miles de chilenos, retorcerse de desesperación y dar su brazo a torcer, tanto, que no me extrañaría que se hubiese quebrado de dolor. Que reconfortante es saber que aún existen canales de acción mediante los cuales, se pueda vislumbrar la victoria como algo alcanzable, algo posible. Sí, ver derrotados a los intocables de nuestra sociedad, es algo que no tiene precio, por lo menos para aquellos que alguna vez, se han enfrentado a un Estado intransigente, incapaz, y nulo en carácter. Sobretodo, nulo en carácter.
La lección que nos han dejado los Camioneros, tras el paro que culminó con la rebaja al impuesto de los Combustibles, es más que valiosa. Es un balón de oxígeno a los miles de compatriotas que día a día, nos movilizamos en nuestros distintos espacios, por mejorar en un mínimo grado nuestra calidad de vida. Es una bofetada a los eternos flojonazos, y a los despreciables cobardes, que siempre optan por la vía del mamón asumido, al no adherir a las luchas reivindicatorias, escudándose en la clásica frase: “Con huelgas no vamos a lograr nada”. Eso no es así. Los Camioneros de Chile lo han demostrado. Con un movimiento desarrollado en total coordinación y compromiso, sumado a una fuerza y una convicción envidiables, alcanzaron objetivos tangibles, y de paso, les han dado una manito a aquellos estudiantes, profesores, funcionarios de la salud, mineros del cobre, etc., quienes aún creen en un sueño, en sus ideales, en una sociedad más justa y equitativa.

Los chilenos debemos tomarle el peso a esta victoria. Un triunfo que deja más que claro que es posible vencer a cualquier Gobierno, siempre y cuando se actúe bajo una organización infranqueable, y a un objetivo claro, conciso y preciso. Que deja en claro que sí, que es posible enrostrarle a cualquier pez gordo, que somos nosotros quienes movemos este país, y que por ende, merecemos respeto, trato igualitario, justicia laboral y educacional. Debemos aprender de un movimiento que independiente de su validez, trajo a la memoria de algunos viejos soñadores, que los sueños existen. Que siempre han existido, pero que lamentablemente, aún no hemos alcanzado, porque quizás hemos pecado de inexpertos en la materia, y no hemos encontrado las formas exactas de cómo atacar. Los Camioneros molestaron, y fueron escuchados. Tenemos que aprender a molestar de maneras inteligentes, dejar en jaque a los mandatarios, impedir el normal desarrollo del país. Debemos convertirnos en la peor pesadilla. En esa insoportable mosca que no deja almorzar, y que te obligar a pararte de tu asiento, acercarte a la ventana, abrirla, para que salga y recién ahí, deje de hinchar.
No he hablado de cifras, ni de porcentajes. No he hablado de años, ni de personas, ni de fechas. Esas ya las conocemos por los medios. Sólo he rescatado lo realmente importante de la movilización de los Camioneros de Chile. Lo que trasciende: Su tenacidad, su determinación, pero más aún, su efectividad. La verdadera victoria de los Camioneros radicó en el daño que le hicieron al Gobierno. Un daño palpable, un daño medible, tangible. Un daño de verdad. Y eso nos deja una lección final: Nuestros mandatarios sólo entienden con golpes. Lamentablemente, no ha nacido un Gobierno que entienda solo con palabras. Siempre hace falta ponerles un poco de presión. Una presión inteligente, no violenta, y paralizante, es una estrategia que no tiene contraataque. Los Camioneros encontraron medidas de presión efectivas. ¿Cuándo las encontrarán el resto de los chilenos?
El poder que tienen los camioneros en este pais es enorme
no se de que gran merito hablas.
Independiente de lo valido que sean sus demandas, para ellos es facilisimo utilizar medidas de presion.
Cosa muy dificil para el resto de los sectores realmente postergados que deseamos cambiar las cosas sobre temas realmente importantes.
Buen mensaje, aunque de idealismos trasnochados ya he visto suficiente.
El ejemplo escogido…no muy afortunado a mi parecer.
Saludos.
No me gustan los Camioneros Chilenos, históricamente son el gremio con más poder, seguido por los Trabajadores del Cobre, saben la importancia que tienen, ya que son la “sangre” de Chile, recorren todas las venas de este dejando suministros que son totalmente necesarios para toda la población, ellos al reclamar por más privilegios que los que ya tienen, juegan con el ABASTECIMIENTO DE UN PAÍS ENTERO, no sólo con cosas de “ellos”. Osea, sacrifican a toda una población por SUS INTERESES, y se pasan por la raja lo que los demás chilenos pensamos…
Cada vez que los Camioneros reclaman, adquieren una nueva necesidad y siguen obteniendo MÁS Y MÁS privilegios, se han vuelto una Elite dentro de todos los Gremios de trabajadores…
Salu2
Que ilusos, Diego y Andrés, que pena me dá leer sus comentarios, típico del que no sabe lo que es, y lo que puede rendir, pobre de sus futuros empleadores, típico Chileno que sólo hace lo que le piden, y no vá más allá, en busca de hacer lo de mañana y mañana lo de pasado mañana y así… Señores, ¿Qué mayor poder que el estudio? ¿Qué mayor poder, que tener el futuro de nuestro país en NUESTRAS manos?, o sean ilusos, los camioneros tienen poder, pero no persé, sino porque quieren tener ese poder… Seámos como ellos… no nos quedemos atrás, y ya basta de creerse menos de lo que son, a menos que quieran seguir así.
Felicitaciones Francisco, si todos pensaramos así, se lograrían muchas más cosas.
El artículo no tiene mucho cuerpo sobre el cual discutir, es autocomplaciente, sesgado y demuestra que al parecer quién lo escribió aprendió historia de Chile en el blog de El Mercurio.
Sobre el post de Leo sólo decir que aunque estoy de acuerdo con la idea de la necesidad de articular una demanda social poderosa, me parece que levantar al paro de un grupo poderoso de privados -generado por las pérdidas debidas al precio internacional del crudo, todo esto en un sistema de libre mercado- no es el ejemplo óptimo para señalar este deber social a la no-complacencia.
Me parece que este artículo funciona mejor como mala broma hacia todos aquellos elementos de la sociedad que han luchado por reivindicaciones de diverso tipo (escojan ustedes un grupo); dejemos las caricaturas revolucionarias y volvamos a la realidad: que el que no tiene voz sea escuchado y reivindicado es un “poquito” más difícil que lo realizado por lo camioneros.
frescos de raja camioneros, ahora; ¿si yo tengo problemas con mi laburo voy a paralizar el normal funcionamiento de las demas personas?, definitivamente es un abuso, son unos frescos de raja debeia llegar los antimotines y detener a to2 los ke no dejan funcionar a la demas gente ke kizas tenemos mas problemas de real urgencia