Aperrados: Javier Barría y Diego Peralta en El Abasto.

Nelson Becerra y Jaime Inostroza, los surfistas de playas heladas, nos traen las impresiones del último concierto de Javier Barría y Diego Peralta en El Abasto de Valpo.

Javier Barria & Diego Peralta: Star Guitar

Por: Nelson Becerra. / Fotos: Jaime Inostroza.

El puerto se tornó lento. El sol comenzó a bajar. Los transeúntes regresaban a sus casas empujados por un viento helado que congelaba todo, pero en El Abasto los acordes de Javier Barría y Diego Peralta invitaban a entrar, a dejarse maravillar con las guitarras, a cristalizar los ojos con letras de esas que erizan los pelos, que se quedan dando vueltas y vueltas en nuestras cabezas. Esa noche Valparaíso se vistió de melancolía de la mano de estos dos nuevos cantautores que se abren paso en la escena musical independiente de la región.

Menos es más
Javier toma cerveza. Ríe y afina su guitarra. Sin nada que decir comienza con “Corte Cuerda” y ya sabemos a qué nos enfrentamos. Con ojos cerrados, su voz viaja por todo el lugar llenando cada espacio de éste. Sus letras no gozan de gran retórica, pero no por esto son algo vacio o infantil, sino que al contrario, se convierten en dagas que saben romper corazones muy bien. Su potencia reside en su guitarra y en su voz, ya que, sin grandes juegos pirotécnicos logra crear una atmosfera de las que pocos podrían alardear. Sus grandes influencias son los chicos de The Beatles, y déjenme decirles que se nota desde el primer instante en que se posa en el escenario. Flaco y desgarbado, casi frágil, en sus primeras canciones se nos aparece un nuevo gigante de la música chilena. Barría de dio sus gustos en el escenario tocando el cover de Jeff Buckley “Grace” junto a su amigo-anfitrión Diego Peralta y fue, en este instante, en que logramos maravillarnos con su sonido. Tocó la armónica perfectamente e invitó a su amigo Lillo a acompañarlo con el cajón peruano en “Vidas pasadas”. Javier sí que se dio sus gustos, de esos que nos dejaron a todos anhelando una dosis más. Pero sabemos, que habrá más de Barría, que siempre habrá más de Barría.

http://www.myspace.com/javierbarria

Como el caramelo
Pequeño, de pelo largo, y conversador. Diego se pasea por El Abasto simplemente como lo que es, el anfitrión de la noche de guitarras en el puerto. Nos cuenta que su más grande influencia es Bob Dylan, “como el de todos los cantautores”, dice. Y se levanta a afinar guitarras, a calentar las cuerdas vocales con una cerveza. Al momento de levantarse en el escenario, Peralta brilla tras la guitarra y su armónica. Su voz es suave e íntima, sabe jugar con ella y crear momentos que muchas veces nos dejaron boquiabiertos. Su folk no es del convencional, sino que, es un híbrido exquisito, dulce como el caramelo; tal y como sus letras que nos hablan de corazones vírgenes que comienzan a amar, de emociones que no tiene astillas y que sueñan con un amor de los grandes. Mientras pasan los temas, advertimos que Diego Peralta es una de las nuevas voces de la canción chilena que tiene algo que decir, que quiere dejar atrás a las “vacas sagradas” y tomar la música en sus manos, tal y como se aferra a esa guitarra a veces romántica, a veces suicida, pero finalmente al instrumento de un personaje que sabe contar historias, que sabe abrir ojos y mentes, y que por tanto, sabrá ser grande lentamente, tal y como “los grandes” que nos susurran canciones al oído.

http://www.myspace.com/diegoperaltasolista

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