Ego Sum: Micropolíticas del Beso.

Rose Marie Bahr nos trae su propia teoría acerca de los besos, la política, la sociabilidad y The Beatles. Nadia Rivero le suma sus imágenes. Clickéa justo aquí: Muac.

Ego Sum: Micropolíticas del Beso.

Por: Rose Marie Baehr. / Fotos: Nadia Rivero.

Acababa de salir de la facultad. El profesor de Sociología se había pegado un discurso acerca de las patas flojas de la teoría Marxista y lo desesperanzador que le parecía el porvenir, todo ello solapado contradictoriamente por el umbral profesional que su carrera le había engendrado: curiosidad. Y no sé por qué, pero sus palabras se injertaron en mi chip descartable, ese que utilizo camino a casa –obviamente hablamos de un chip teóricamente descartable.

En lo hondo de mis sesos sé que el olvido como pragmática no es de lo más adecuado-. De ello nació la siguiente pregunta ¿Qué acto sintetiza la potencialidad suficiente como para solucionar cualquier problema? ¿Existe un algo capaz de abstraer realmente a la humanidad, independiente de la duración de su efecto? –Cri, cri, cri…- Los grillitos internos hicieron sus ruiditos respectivos. Esperaba encontrarme por sorpresa con un rayo de conocimiento y sabiduría bíblica tipo revelación divina…Y no, esas cosas pasan sólo en películas tontas y fábulas old school. Entonces seguí con mi recorrido. Me figuraba lo rica que sería mi cena: milanesa de soja, lentejas y Pepsi, uuuys. De pronto se me acercaron los colombianos –para ampliar la comprensión del asunto, vivo en una hostal de extranjeros– y me ofrecieron unos tragos, entre otras cosas, y nos fuimos a la sala de pool. Allí me puse a charlar con Franklin, un chico peruano que nunca antes había visto.

- Yo no sé si el pisco es chileno o peruano, me da igual. Es una estupidez- dijo Franklin.
- ¿Te has percatado de que en el colegio nos instruyen para crear una idea patria estúpida, de que un país es mejor que otro, aunque sea mediante preceptos y competiciones ñoñas tales como el origen de la papa, los rasgos étnicos o el valor de la moneda nacional?
- No estoy al tanto de la situación en Chile, sólo sé que todas las chilenas que he conocido están buenas ¿Tienes novio?
- No, no tengo y no quiero tener. Me gusta estar sola.
- Sí, a veces es bueno darse ese tiempo. Cuando se está solo se está más centrado.
- Me alegro de que comprendas, más que mal, no lo dije de mala onda. Digamos que fui sincera.
- Cuando crucé la frontera Perú-Chile había una policía tan buena… Muy formal habrá sido la tipa… Pero esas caderas ¡Mamacita!

Luego me quedé sola escuchando los full album de The Beatles que descargué impunemente a través de un programa de intercambio P2P… En eso suena “All you need is love” –¡Mierda, por ahí va la cosa!- pensé… Vamos a ver. Si el amor nos hace olvidar diferencias, aceptar al otro, velar por su bienestar, etc. ¿Qué queda para el amor celoso? Si se trata de una pareja cuyo vínculo está basado en la posesión mutua, de seguro surgirán problemas al momento de relacionarse con terceros. Entonces, después de haber considerado ese punto, opté por disminuir la intensidad del hallazgo: la solución a todos los problemas no es el amor, la solución a todas las desgracias es un beso. Por ello haré un breve y burdo análisis –por no decir superficial- de lo adecuado y chispeante que puede ser un beso si lo trasladamos a las siguientes situaciones:

1.- Conflictos políticos: No en vano contamos con una presidenta rubia, sí, una rubia que siempre viste trajes ajustados para resaltar sus curvas, una rubia a la que nunca se le ve la raíz del teñido, una rubia con linda voz y buenas piernas a pesar de sus 57 años. ¿Qué ocurriría si todos los cónsules y embajadores chilenos murieran de un momento a otro, si Chávez y sus amigos deciden mandar al carajo a todos los funcionarios diplomáticos a través de métodos poco ortodoxos que solapen el asesinato mediante la muerte por causa natural, si el Gran Hermano de George Orwell triunfa completamente en el mundo? Es obvio: ella tendría que terminar besando a todos. Los gabinetes presidenciales se transformarían en una mega orgía del placer efímero y las naciones tendrían un concepto más light de la política, algo así como “Oye, sé que nuestros países están en guerra y que en el colegio me enseñaron estúpidamente a detestarte (a ti, a toda tu familia y a tu pueblo) por el sólo hecho de que vives en una jurisdicción geográfica distinta a la mía…Pero vamos, esas son articulaciones ideológicas en cuyo origen no pretendo indagar ahora ¡Te rompo la boca!”

2.- Llegas a una fiesta y no conoces a nadie. Tienes dos opciones: te quedas callado esperando a que te hablen o te desenvuelves tranquilamente charlando de lo que sea. Cabe mencionar que en ambos casos es factible fracasar. Si bien podrías ser el imán de la velada, con tu buena onda, chistes acotados y bella presencia, basta con un ademán o una sacudida mental para emitir un juicio fuera de lugar, de modo que, callado o hablando, no hay nada más cuerdo que besar. Por ejemplo: haces un comentario cruel acerca de la muerte. Según tú los muertos son egoístas porque prefirieron ensimismarse en el ataúd sin siquiera volver a emitir palabra alguna –y sin explicación alguna, por supuesto-… Luego notas que uno de los comensales se da media vuelta y uno de sus amigos se acerca a abrazarlo. ¡Es obvio, metiste la pata! ¿Cuál es el acto siguiente? Besar al sentido y largarte… Fue.

3.- Pelea de boxeo: Eres la revelación del boxeo femenino. Se supone que venciste los prejuicios morales y que al fin tu papá se dio cuenta de que no eres una “chica normal”, que no gustas de maquillarte ni usar ropa interior con encaje, que no pretendes encarnar el prototipo adquirido de femineidad y que -para ti- la peor batalla es aquella que vives si tu contrincante en el ring no es más ni menos que tu pareja; un sujeto que pesa lo mismo que tú y que, por descarte, es tu último rival dentro de la categoría peso pluma. En un principio él no quiere golpearte porque teme que la relación se arruine, sin embargo, los entrenadores de cada uno los incitan a dar todo en el cuadrilátero. Así es como terminan sacándose sangre y rompiéndose las narices hasta sentir que el mundo les da vueltas, hasta considerar la posibilidad de quedar infértiles y aún así estar felices con tal de consagrarse profesionalmente. ¿Y quién ganó? ¡Tú, querida hembra pelilarga, ganaste, en tanto tu novio se siente pésimo! ¿Qué debes hacer al respecto? Besarlo hasta que olvide su maldito y testosterónico orgullo –qué picado a feminista new age salió eso-.

Es un hecho que, cuando besamos, nuestro cerebro libera oxitocina, una hormona que, además de poseer un rol fundamental dentro del parto, contribuye al bienestar creando una sensación de satisfacción. Y ni hablar del beso como prefacio social. Desde la antigüedad, el besar en la mano a una mujer era una muestra de subordinación y respeto, en tanto la destinataria fuese de clase alta. En conclusión, independiente de qué tan absurda haya sido mi proclama, no faltan argumentos de peso para defenderla. Si no sabes qué hacer ¡Ponte a besar gente! Y es que siempre dispondrás de personas dispuestas a probar. De hecho, recién le comenté a un amigo la existencia de este artículo. Él me dijo que mi tesis es extraña, pero que aún así me falta el lado práctico, lado que según él, deberíamos llevar a cabo. Y claro, los problemas en este caso son su incredulidad, el puto colchón destartalado en el que duermo todas las noches, los estallidos de la guerra civil en Bolivia, mi insomnio, cierta crisis vocacional y la falta de plata… ¡Alguien debe expiar los sufrimientos de la humanidad! Y es que quedan muchos besos por dosificar.

9 Comentarios

  1. maca dice:

    me enrede a un comienzo
    peero esta linda la histoira :)

  2. Martir Peperino dice:

    que placer mas efímero el de los besos, son la herramienta de engaño mas efectiva que tiene alguien.
    Por eso yo no beso desde mayo, me abstengo, en busca de verdad.

  3. Simon Bullshit dice:

    Me impresiona la soltura expresiva con las letras, la teoria del beso suena sustentable pero que hacemos con los que no quieren besarse?
    siempre esta el o la que tienen la boca de morgue y además aquellos que no se besan con la boca, que lo consideran una falta de respeto.(esquimales) si un beso no contiene deseo no es un buen beso, crearia todo lo contrario a la paz mundial
    “me diste un beso sin cariño bachelet de mierda” guerra…
    para agregar nada mas, no dejo de adular lo que escribiste y espero comprobar tu teoria..con la gestora.

  4. Rodrigo Bourguet dice:

    Fabuloso! me absorvió tanto que al final, quise besar al hablante del texto, para cumplir con su teoría…

  5. TManfred dice:

    No está mal el artículo, pero prometía más. El diálogo con el cholo cachondo está entrete, pero luego el texto se torna latero a ratos y las potenciales situaciones que se presentan son algo forzadas. Pero qué importa, apuesto que la Rose Marie está más rica que el pan con oink.

  6. Enfant dice:

    Mi filosofía de vida hace mucho tiempo.
    Pero genial que alguien lo transcbribiera en algun texto con sentido.

    Muack!

  7. Milton Leiva (poeta) dice:

    hace mucho tiempo que no beso a alguien…desde el ultimo que le di a mi ex pareja, de la que estube muy enamorado…
    ahora en lugar de pensar en besar a alguen,lo unico que hago es querer sexo con alguien…con o sin besos…
    salud!!!

  8. Salmuera dice:

    Si es cierto, y q pasa con el deseo sexual??.
    ME parecio bueno, aunq los ejemplos de masiado especificos hicieron q se perdiera la defensa de la “tesis”.

    tambien creo q o tienen por q siempre ser besos heterosexuales. Por q no romper con los limites impuestos del beso ??
    aaahhhhh?=

  9. Fabián dice:

    Justo estaba citando 1984 en otro lado, pero no precisamente por el Big Brother, sino por el newspeak. Siempre hay algo de Orwell para cada uno.

    Menos mal que te olvidaste rápidamente del amor y te enfrascaste en un concepto más acotado, por ende más sencillo, creíble y fundamentable. Aunque por el título del artículo, pensé que escribirías algo más foucaultiano.

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