
La cantante francesa Yelle vino hace algunas semanas a tocar a Santiago, su fiel y extravagante publico casi repleta Kubix, entremedio de ellos se encontraba nuestro reportero Rodrigo Perez, quien se saca los prejuicios de la popular chica fluor.

Yelle en Chile: The One Hit Wonder.
Kubix, Sábado 27 de septiembre
Por: Rodrigo Perez. / Fotos: Sergio Recabarren.
Reconozco que no fiaba un peso por la actuación de una figura famosa a causa del remix de uno sus temas –“ACDG”, que diseminó por el globo el tektonik-, qué además desconfiaba profundamente de una chica precedida de su desparpajo en una que otra lírica y no del reconocimiento serio de la calidad musical y/o innovación de su primer disco. No cuestioné en ningún momento que la francesa estuviera en el Chile producto de un fenómeno concreta y completamente extramusical.
A pesar de los prejuicios, Yelle es una mina encantadora y carismática, que a pesar de su voz delicada (por no decir débil), logra rimar con seducción y entonar con ternura la desfachatez de lo que escribe. En su oferta en vivo la simpatía y el entusiasmo son suficientes para cubrir su registro vocal limitado, pues la honestidad de su performance salva cualquier obstáculo. Yelle disfruta en escena y su único propósito es entretenerse con quienes están cantando con ella del otro lado del escenario.
Con una escenografía recubierta de argollas flurescentes pendiendo, Yelle se mueve hiperkinética forrada en un polerón enorme de lentejuelas azules, acompañada de un par de músicos para las percusiones y máquinas que sudan con eufórica alegría. La francesa recorrió la totalidad de “PopUp” (2007), que si bien como disco queda permanentemente en deuda a la hora de incendiar los altavoces, en vivo se vuelve contagioso y envolvente, alegre en la devoción de los fans y en la entrega de la cantante. El electropop simple -casi medio inocentón en su jugueteo- se hizo irresistible hasta la hiperkinesis en “Je Veux Te Voir” (que sería reversionada en el bis de clave rockeada) y “A Cause des Garcons”, que iniciaría como la versión del álbum (mas reposada) pero que pronto giraría intempestivamente a su remix tektonic, situación ampliamente agradecida por quienes fuimos a ver jsuto eso, la canción por la que supimos de Yelle. Asi las cosas el nick de la cantante (Yelle, que es la contracción feminizada de ‘You enjoy life’, ‘Disfruta la vida’) se hace coherente en vivo.

No deja de ser sorprendente que apenas a un año de lanzado su único disco Yelle este girando por el mundo, y con fans haciendo fila (muy empitillados y fluor) un par de horas antes de abrir el local. Es más, durante la fiesta posterior sus seguidores le buscaron tras el escenario, hasta que accedió animadamente a sacarse fotos, recibiendo aplausos durante todo su trayecto de salida hasta la puerta.
En síntesis, un concierto de correcta iluminación, buen sonido, y sin espacios para darse cuenta que faltaba gente. Un show correcto y entretenido, no imprescindible, a menos que seas su fan. Prejuiciado, fui exigiendo –por lo bajo- el futuro de la música y encontré pop del mejor, alegre, brillante e inmanente, joven después de todo.
Es pop mama!
Por motivos extramusicales llegué a ver a Yelle, ya sabía de ella por su cover ACDG y la verdad es que en vivo me impresionó.
Me recordó, manteniendo la distancia y respeto, la actuación de Travis en el Festival Fénix, que en vivo suenan más rockeros y duros que en sus melosos discos (sin ofender).
WTF!!! es pecado, poner a Travis y Yelle en la misma oracion.
es POP, cierto, de la misma calidad que britny spiiiirsh!!! nada mas.
Quizás no es tan exacta la comparación de travis con yelle. Pero es peor la que acabas de hacer comparándola con Britney Spears MArtir :S cuec
En todo caso entiendo lo que quiere decir A!. Yelle suena mas power en vivo. Es todo.