
Federico Zurita y Jorge Matta fueron a ver “Nacimiento” la última obra de la Compañía Teatrobotado escrita por Cristian Aravena. Esto es lo que vieron

Teatro: Nacimiento de Cristian Aravena
Por: Federico Zurita. / Fotos: Jorge Matta.
En el condominio donde transcurre la acción dramática de Nacimiento, la nueva obra de la Compañía Teatrobotado (que al igual que Salud y Vuelta ha sido escrita por Cristian Aravena y dirigida por Carlo Urra), se ha extraviado una niña que ha descubierto prematuramente el sin sentido. “Es una niña más o menos baja, lleva puesto un vestido (pausa) negro, pantys rojas y zapatillas red, un cabello de fuego y seguramente un bolso bien hippie ¿la vieron?”, dice el hermanastro de la pequeña. “No la andamos golpeando, es que no quiere celebrar”, agrega la madre. “No señor, no creo que esté muerta, sólo que es un poquito pálida ¿no la ha visto?”, continúa el padrastro. La pequeña dice llamarse Na (derivado, por un lado, de su nombre: Nacimiento; o, por otro, de su temple de ánimo: “care’ na”) y en su aventura de desaparición, realiza (junto a un enfermo de sida que, igualmente, es buscado por su novio) un viaje por su memoria hasta el mismo día de su nacimiento.
Este viaje propicia la construcción de una reflexión acerca de la memoria del sujeto que se confunde con la memoria de la nación, o de todo occidente, pues la pequeña ha nacido el 24 de diciembre. En este viaje temporal de la conciencia, las dos acepciones que se le otorgan al diminutivo de la protagonista (Na), cobran importancia en cuanto a lo que serían las dos variables en medio de una elección que este sujeto (o la nación) debería realizar. Se produce, entonces, la antinomia entre construirse luego de nacer o bien, desaparecer tras asumirse como “Na(da)”. La niña tiene un padre desconocido y desaparecido, un Ángel que se le apareció a la madre mientras pintaba murales de subversión. “Cuando me arrendó esa pieza y me pidió que le guardara esas cajas y esas botellas con bencina (…) nunca imaginé nada en realidad, y ahora me veo apunto de parir y no siento nada, un puntazo en mi vagina de vez en cuando”, señala la mujer al ser recreada por la memoria familiar a la que accede la pequeña.
El viaje alucinante de Nacimiento se lleva a cabo en medio de música y coreografías, con doce actores que dan vida a casi una veintena de personajes. En medio de aquello, donde cobra protagonismo la elección dada por la doble significancia de Na, el tiempo es el camino pedregoso al que se quiere acceder o del que se quiere huir. “Me dedico al estudio del universo, intento entender en qué parte de éste el tiempo deja de ser un problema”, dice el padrastro de la niña. La verdadera elección, la pregunta de fondo sería, entonces: ¿Optar por la atemporalidad, olvidar, ser olvidado y desaparecer (permitir, incluso, que nos hagan desaparecer) o construirse como sujeto (o nación) a través de la celebración del tiempo donde el pasado nos determina? “Ya se comprenderá que desconociéndonos no se consigue ninguna hueá”, nos enrostra una puta con orejas de conejo. Dado el tipo de recuerdos (ya sea que hablemos de los sujetos involucrados o de la nación), quizás no haya nada que celebrar. Sin embargo, la celebración de Nacimiento (la muchacha, la obra, todos en el universo) no es más que la metáfora de la memoria que permite que el sujeto se constituya como tal.
Nacimiento, de Cristian Aravena Aravena.
Dirección: Carlo Urra López.
Elenco: Alejandra Flores, Ricardo Olea Ulloa, Marisol Vega, Leo Canales, Jota Gallardo, Carolina Jullian Suárez, Adolfo Bravo Valdés, Constanza Faraggi, Cristian Aravena Aravena, Beatriz Saldaña Carrasco, Violeta Villa Rojas, Oscar Vásquez Pereira.
Duración: 1 hora 3 minutos.
Compañía Teatrobotado.
Sala Teatro Arcos, Libertad 53. Metro ULA.
Hasta el 9 de noviembre.
Funciones viernes, sábado y domingo 21:00 hrs.
Precios general $ 4.000, estudiante y 3ª edad $ 2.000.