Aperrados: Natalia Molina y Resostenido, las Boxeadoras del Folk.

Felipe Oviedo y Giovanni Longo asistieron al Bar “La otra república” para captar las instantáneas de dos de las cantautoras jóvenes más interesantes de la escena folk.

Natalia Molina y Resostenido: Las que escriben historia.
Ciclo “Circulo de Boxeadores del Folk”

Por: Felipe Oviedo. / Fotos: Giovanni Longo.
 
En el segundo piso del bar “La otra república” cada miércoles se desarrolla el ciclo “Circulo de Boxeadores del Folk”, y esta vez nos preparamos para ver a Natalia Molina y Resostenido. Llegamos justo a la hora en que no pasa nada, sin mucho esfuerzo nos sumergimos en una insospechada cantidad de recuerdos que nos trae este bar, decidimos bajar para conversar en tornos a una botella, un pensamiento del viejo Einstein y un montón de monedas que finalmente nos ayudan a pagar la cuenta. Antes de todo, le pregunto a una chica quién es Resostenido, ella me responde: la Renata. La Renata está apoyada sola en un pilar, quiero hablarle. Finalmente no lo hago.

El segundo piso del Bar
Nos instalamos en el suelo a ver a Natalia Molina, el público presente está conformado por 30 personas, pero las que la escuchan son 4, a lo más 5. Parece que a ella esto no le importa, porque avanza altiva con sus canciones en la mano, se sienta al teclado, guitarrea y despliega su menuda voz. Si para algunas personas el mundo es un lugar vacío sin la música, seguramente argumentarían con una de estas canciones para defenderse de la hoguera. Ella termina cada canción entre las 10 manos que la están amparando, todos aún siguen sin callarse, sin saber que están perdiéndose un gran momento en la semana, aún así Natalia sonríe y nos regala la canción “El último esfuerzo”.

Sin arrogancia y sin pedir silencio, ambas cosas que Natalia podría hacer con justificada razón, luego nos ofrece “Revancha”, -Todos tendrán su revancha al salir de aquí, y puede ser que hagas sufrir al que no debas, pero no hay revolución si sangre”, y sin más la canción se detiene en medio del bullicio.

Pronto anuncia, sólo con el bombo de sus palabras, la canción “Alma”, uno de esos temas que al escuchar en medio de la pega te hace sentir más acompañado que tu media naranja, y que, en vivo, te hace sentir tan esclavo de tu libertad que te duele, pero después de todo: “errar es mal de vivos, no de muertos”. Excelente Natalia, más el pequeño público que no dejó un minuto de hablar, le dio a su presentación esa pincelada de leyenda que llevan todas las grandes historias del rock.

Llega Resostenido
Cuando Natalia deja el escenario, el suelo se llena de gente, ya no son 30, son algo así como 50 personas que están esperando a la que pareciese ser el plato fuerte de la noche, es Resostenido, es Renata que aparece con su vestido gigante y su guitarra sin afinar. Hay un momento en que creo estar en el living de su casa y no en una tocata. Creo que Renata invitó a demasiados amigos, cuya actitud opacó su actuación; en algún momento olvidó algunas letras, algunos acordes y el asunto de la guitarra fue más incomodo que insurrecto. Si tuviera que darle un consejo (cosa que no haré), sería rogarle que no invitara más a ese grupito de atrás, que más que ayudarla, daba la impresión de estarse tomándose muy poco en serio su música.

En el mayor de los esfuerzos por concentrarme en ella, sentí que Resostenido tiene un gran y sincero repertorio. Con la ingenuidad de su voz, Renata estaba tan acompañada por el publico que parecía absolutamente sola en el escenario; sola con su pie izquierdo llevando el ritmo de sus canciones, su simpleza que erizaba los recuerdos y su sonido inspirador, heredero de la mejor tradición de la música sin procesar, esa que Silvestre canta sobre los amaneceres; todo esto sin mencionar la belleza de la cantante, que ayudaba a verla crecer en el escenario a medida que pasaban los temas. Todo muy bien, en otro contexto y con otro publico, hubiese sido aun mejor. Finalmente, vimos dos de las mejores cantantes que están por ahí haciendo música con sus guitarras, contra la corriente del tiempo e instalándose orgullosas en una historia que ellas mismas están escribiendo.

3 Comentarios

  1. aaron dice:

    no faltan los pasteles que se ponen a hablar y no dejan escuchar, que lata por eso…

  2. Selknam dice:

    Por un lado, hay algunos bares,que en el afan de vender unas cervezas más, hacen que la música valga menos…

    Y por otra lado estan los sin respeto….

    Puta que hay que tener personalidad y coraje para hacer musica….

    Fueza Natalia….eres notable…

  3. Pamela dice:

    Hacen falta lugares donde uno pueda ir a escuchar nada más, pero tampoco nada menos que música.
    Qué buena que el Bar La Otra República haya decidido transformarse en espacio de difusión.
    Qué lata que la gente que asiste no aproveche el momento para descubrir aquellos artistas o canciones que pueden ser una grata sorpresa.
    Un abrazo para Natalia, cuyo trabajo me parece que hay que seguir de cerca…

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