Stgo a Mil: Hijos del Sol.

Comenzamos con la crítica de las obras de Stgo a Mil. Esta vez es el turno de “Hijos del Sol” obra argentina, de fuerte carga ideológica escrita y dirigida por Rubén Szuchmacher, que se presenta en el Boulevard del Parque Arauco.

Stgo a Mil: Hijos del Sol.

Por: Federico Zurita. / Fotos: Giovanni Longo.

Podría parecer que la presencia de espectáculos extranjeros en los escenarios de Santiago no tiene más objetivo que la comparación formal desprovista de contenidos, donde –con riesgo de formular una metáfora desafortunada– las cáscaras de los huevos que ponen nuestras gallinas son comparadas con las cáscaras de los huevos de gallinas ajenas, sin importar la consistencia de la yema de los huevos de esas gallinas extranjeras, pues sólo nuestro teatro –para olvidarnos ya de las plumas– es capaz de interpelarnos ideológicamente. Sin embargo, hay aspectos históricos –algunos posiblemente lamentables, por cierto– que pueden verse repetidos a lo largo de toda Latinoamérica, permitiendo que las artes escénicas argentinas o mexicanas nos miren a la cara. Es más, pueden identificarse elementos transversales al mundo occidental, que permitan que obras belgas o italianas nos agarren de los hombros. E incluso, es posible que más allá de occidente –no queriendo decir con esto que creemos en la existencia de asuntos universales– existan problemáticas que pueden permitir que el arte chino o coreano estremezca a un público latinoamericano.

La obra argentina Hijos del sol posee una fuerte carga ideológica, la que funcionaría produciendo efectos tanto en su país de origen como en Chile. De más está decir, en medio de esta polisemia espacial, que el texto referencial para esta obra escrita y dirigida por Rubén Szuchmacher es el texto narrativo que el escritor ruso Máximo Gorki publicó en 1905. En la casa del científico Pavel Fiódorovich Protásov se realizan conversaciones de alto nivel, que incluyen su deseo –que probablemente busca ser científicamente respaldado– de la concretización de un universo donde la humanidad actúe de forma ordenada, como lo hace la parte del universo que sólo puede ser presenciada por el microscopio. Junto a él dialogan el médico veterinario Boris –eternamente enamorado de Liza, la hermana de Pavel– y el cursi pintor Dmitri –ociosa entretención de Elena, la esposa del científico–, quienes consiguen crear una atmósfera que aparentemente descifraría el universo, pero que finalmente no logra otra cosas más que hacerlos desatender lo que le ocurre a los habitantes de ese mundo que desean descifrar. Entremedio de ellos pululan los desatendidos: sirvientas sin vida propia o en busca de los beneficios que otorgue el mejor postor, obreros borrachos y disconformes, gente pobre y muchos a quienes identifican como ignorantes.

Al interior de esta burbuja, Liza quiere corromper sus límites y encara a los semidioses del conocimiento inútil. Pavel dice, a propósito de los hombres decadentes: “Estos hombres son células muertas en el organismos”. Liza interrumpe: “No los puedo escuchar más. Ustedes están ciegos, son crueles, crueles” (incluyendo al público en este reproche). Sin embargo, la hermana de Pavel no repara en que a ella misma la nana de la casa le parece despreciable. “Es tan estúpida, tan ignorante. Es extraño, vive con nosotros hace más de treinta años. Desde que tengo memoria que en esta casa se escuchaba la mejor música, se decían las ideas más brillantes, pero ella no se volvió más inteligente”, comenta. Mientras todo esto ocurre, afuera de la burbuja se desata una epidemia de cólera entre los pobres.

Pensando en que el teatro es capaz de irradiar luz más allá de los límites de la sala de teatro, podríamos pensar en que, al llevar esta obra a una sala del barrio alto, se podría estar buscando amplificar los efectos del material ideológico que circula en ésta. Sin embargo, el riesgo de que el espectador desatento olvide todo lo que acaba de ver mientras avanza por el Boulevard del Parque Arauco podría ser un rayo más grande que la luz del sol que permite que este espectáculo latinoamericano nos mire directamente a la cara. Hijos del sol en sólo tres funciones buscará mirarnos a la cara y hacernos sentir incómodos con aquello.

Hijos del sol  (Argentina)
Dirección: Rubén Szuchmacher.
Autor: Máximo Gorki.
Dramaturgia: Rubén Szuchmacher.
Elenco: Irina Alonso, Karina Antonelli, Fernando Arluna, Nicolás Balcone, Pablo Caramelo, Francisco Civit, Federico Costa, Emilse Díaz, Ana Fouroulis, Andrea Jaet, Paul Sebastian Mauch, Eduardo Marcelo Peralta, Federico Ponce, Daniel Ridolfi, Javier Rodríguez, Roberto Sabatto, María Zambelli, Josefina Lamarre.
Duración: 1 hora 50 minutos.
Fecha: Del 3 al 6 de enero.
Sala: Teatro Mori Parque Arauco.
Hora: 21:30 hrs. Domingo 20:00 hrs.
Precios: general $ 7.000, estudiante y 3ª edad $ 3.500.

Un Comentario

  1. hola sencillamente me da mucha mucha lata ver que hay otras personas que le roban la inspiracion a otros yo escribo siempre y mi padre que esa escritor siempre me rebisaba mis cosas de ciencia ficcion hugo correa, ahora lo que pasa yo participe en el concurso de stgo en cien palabras a micuento le puse hija del sol… entonces shora veo esto y esta persona que gano le puso hijos del sol, y que piensan? bueno espero me contesten muchas gracias maria paz correa…

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