
Sobre un asilo invadido por piedras, las reiteraciones en la obra de Víctor Carrasco y las alusión a Borges y Chéjov a la vuelta.

Stgo a Mil: “Norte”
Por: Federico Zurita. / Fotos: Gabriela Lobos.
En Norte, obre escrita por Alejandro Moreno y dirigida por Víctor Carrasco, cuatro hombres se encuentran recluidos en un sanatorio o un asilo (en un lugar metafísico más que material) y desde ahí, atormentados por piedras que llegan desde afuera, que rompen ventanas y que pueden herir a alguien, recuerdan con añoranza el norte, el que a su vez no necesariamente es un lugar real, sino un espacio de la conciencia donde, posiblemente, de forma simbólica, se encontraría la felicidad, pues ésta se manifestaría sólo cuando los sujetos fueran capaces de sentirse en casa. “Este es un encierro que imposibilita mi camino hacia el norte, donde yo podría reconocer a mis fósiles y abrazar a mis momias”, dice uno de los encerrados.
Los hombres (un adulto que vive como un niño, un auxiliar de buses interurbanos, un desmemoriado y un recién llegado) son protegidos por Rafael, quien cumple la función de director de este no-lugar. “Soy gerente de una fundación porque ni los curas ni las monjas se atreven, nadie confía en que se pueda desarrollar el lado humano de las bestias, así es que para ustedes no hay un día de colecta, ni un minuto de misericordia. No puedo vender las manualidades que podrían realizar en ese encierro porque sus propias manos infectan cualquier artesanía. Tengo que ver si comida tienen, si abrigo tienen, si nadie ha muerto. Mi carrera no va hacia arriba y esta fundación es una distorsión en la beneficencia. No puedo realizar talleres con ustedes, porque nadie quiere instruirlos, ni por caridad”, advierte Rafael.
Este norte lejano presente en la obra de Alejandro Moreno nos recuerda el sur que Jorge Luis Borges retrata en su cuento titulado, precisamente, “El sur”, donde Juan Dahlmann siente añoranza por la hacienda familiar perdida en la zona austral de su país. Ese sur al que Dahlmann llega a morir es un lugar al que nunca asiste sino con la imaginación que manifiesta sus anhelos, sólo para comprobar que ahí, incluso muriendo, se habría sentido en casa, pero que la muerte lo alcanza lejos de ese cobijo. Igualmente los personajes de Norte, añoran ese otro extremo nortino como el verdadero hogar, insistiendo en que la felicidad se relacionaría con sentirse en casa, y que la nostalgia del hogar no es más que la constatación del dominio de la infelicidad.
Tal nostalgia ocurre en un espacio melancólico, un cuadrado horizontal dominado por una espesa niebla, por el que los dolientes se mueven como si estuvieran atrapados. Ahí, las acciones se realizan con una detención desesperante, pues una vez asumida la nostalgia propia de la imposibilidad de acceder al hogar (al norte, a la felicidad), la espera de la muerte se convierte en un padecimiento. Así, en este sanatorio inmaterial, además del espacio, se desvanece el tiempo, pues constatada la imposibilidad de volver a casa, en la eternidad del encierro, el tiempo pierde sentido. De esta forma, cuando el recién llegado cuenta que es profesor de historia, los otros le responden: “Cómo pudiste decir que eras profesor de historia (…). Es muy arriesgado empezar a decir, sólo porque se te ocurre decir sin pensar que eres profesor de historia, sin saber que hasta aquí puede llegar tu puta línea de tiempo (…). Profesor de historia, historia de qué, historia de qué”.
El director, Víctor Carrasco, cuenta a su haber con la dirección de otra obra donde la añoranza de otra tierra es el eje central. Nos referimos a Las tres hermanas (que dos semanas atrás ya hemos comentado en este espacio). En ese montaje, realizado a partir del texto dramático del mismo nombre escrito por Antón Chéjov, Carrasco presenta la historia de tres hermanas que anhelan regresar a Moscú. Con tal nivel de reiteraciones en el trabajo que Víctor Carrasco desempeña como director de teatro, se nos vuelve posible hablar del desarrollo de una poética robusta por parte de este creador (ya sea ésta conciente o inconciente). Por tanto, con la repetición del motivo de la añoranza de otra tierra presente en estas dos obras (llevadas a escena en ambos casos por la compañía RKO Fábrica de Sueños), más la relación intertextual que Norte podría mantener con el cuento “El sur” de Borges (donde el regreso se manifiesta como un imposible), nos podríamos sentir invitados a leer esta obra como la constatación de la imposibilidad de acceder a la felicidad en medio de las condiciones que propone la vida moderna, donde la nostalgia que rige esa ausencia del lugar que se añora, domina todos los pensamientos de la vida de un sujeto irremediablemente atrapado.
Norte
Dirección: Víctor Carrasco.
Compañía: RKO Fábrica de Sueños.
Duración: 1 hora 5 minutos.
Elenco: Pablo Macaya, Diego Casanueva, Pablo Schwarz, Juan Pablo Ogalde, Andrés Céspedes.
Fecha: hasta el 25 de enero.
Lugar: Sala Agustín Siré (Morandé 750, Santiago).
Horario: 21:30 hrs.
Precio: $ 5.000 general, $ 3.000 estudiantes y tercera edad.