
No estará Elisa, pero la teleserie nocturna de TVN lo tiene todo para ser, al menos, muy comentable. Escribe Francisca Donoso.

¡¿Dónde te metiste, por la miéchica?!
( ¿Dónde está Elisa?, Lunes a Jueves 22:00 hrs., TVN)
Por: Francisca Donoso.
No nos engañemos con que es la novedad en el género de las teleseries nocturnas (y no lo digo específicamente por Desaparecida, la serie española que cuenta la mismísima historia, sino porque las noticias de Madeleine McCann, de los hermanos Rojo o de Hans Pozo fueron en su momento también un culebrón para todos), pero cumple al menos con las expectativas de la audiencia nocturna, sedienta de una vida ajena para olvidar que hay que madrugar al día siguiente.
La historia de la búsqueda de Elisa, la hija de un exitoso empresario que desaparece sin dejar pista luego de salir a bailar con sus primos, se desarrolla entre peleas, amor, drama, ansias de poder, pugnas familiares, engaños, misterio y venganza. Constituye la excusa perfecta para llegar a la casa temprano, y el tema ideal para las mañanas junto a los compañeros de trabajo o de universidad. No me refiero a ninguna de las sub-historias de Dónde está Elisa, porque claramente todo gira en torno a la desaparición. La teleserie busca escapar de todo parecido con la realidad actual del “chileno promedio” y meter a la audiencia en un juego de salón a nivel nacional, para pasar el trago amargo de la crisis económica, la cesantía, los paros de trabajadores y todo lo que muestran las noticias que anteceden su emisión (fíjese que incluso, en los primeros capítulos, el pronóstico del tiempo fue emitido después de Elisa).
En un elenco compuesto por una variedad que satisface todo tipo de requerimiento encontramos desde Panchito Reyes, el dueño del corazón del 98% de las chilenas en un rango de edad heterogéneo, hasta la chiquilla que hablaba con los muertos y los ayudaba en un programa que daban en el canal vecino (Paulette Sève en Índigo), pasando por actores consagradísimos en la escena nacional y por jóvenes que debutan en el área.
¿Dónde está Elisa? además “le lleva” un amplio surtido de personajes, para que todo el que libera sus trancas identificándose con la vida ajena no tenga reparos: El macho recio- sexy-sensible que busca a Elisa (Álvaro Rudolphy, Detective Rivas) y se enamora de la mamá de ésta (Sigrid Alegría). El empresario millonario que cree que con plata se soluciona todo y que siente que puede trapear el piso con todo el mundo sólo por que su chequera lo aguanta (Pancho Melo como Raimundo Domínguez, el papá de la Elisa). Y que, como si fuera poco, le pone los cuernos a la abnegada de su esposa con su secretaria (Bárbara Ruiz Tagle como Juanita Ovalle). Lo de abnegada esposa que no suene a defensa: digamos que, más allá de mis reparos personales al estilo de vida de estos personajes, el tipo se aprovecha de las circunstancias. Por primera vez los medios de comunicación no van a jugar a su favor y la policía no va hacer el trabajo como él quiere, llevándolo entonces a mostrar el lado poco amable de este tipo de personas admiradas por las masas.
Para que no se diga que sólo a las mujeres se las gorrean, está la tía de Elisa (Paola Volpato como Consuelo Domínguez) que tiene aventuras amorosas con el “goma” de Raimundo (Andrés Velasco como Nicolás Errázuriz). Su marido (Pancho Reyes como Bruno Alberti) en primera instancia como cornudo por excelencia, se aburre de ser la sombra de la mujer y será el encargado de darle acción a la familia.

Encontramos también simpatía y ternura en Olivia, otra tía de Elisa (Francisca Imboden) y su amigo gay, Javier Goyenechea (César Caillet). Ella tiene un “marido ejemplar” (Álvaro Morales como Ignacio Cousiño) que es la típica figura del gay que nunca pudo ni supo aceptarlo, y lo ocultó bajo una familia bonita y “bien constituida”. Todo, hasta que decide involucrarse con Javier, el amigo de su mujer.
Y para que no digan que las tribus urbanas no aparecieron y la teleserie se aleja de la realidad nacional, aparecen los personajes peloláis, primos de la Elisa: Florencia Alberti (Paulette Sève), Gaspar Alberti (Nicolás Pérez) y Sebastián Cousiño (Christian Sève).
Saber dónde se metió la Elisa es un tema que da para largo. Ya existen grupos de Facebook, blogs, fotologs y una veintena de cosas por el estilo donde la juventud (y los no tan jóvenes, por supuesto) se explayan y apuestan por encontrar la respuesta definitiva. Por ahí se escucha de todo acerca del misterio: se perdió con otro primo cariñoso, la mató la mamá para que su marido la pescara un poco, se arrancó porque se embarazó de algún primo, está coludida con su papá para darle publicidad a la empresa, anda haciéndole propaganda a Frei en el sur, se quedó carreteando con alguien que conoció en la fiesta de la que desapareció, la tiene el decano de Derecho de la Chile y no la suelta hasta que se baje la toma de la facultad, uno de los tíos la tiene encerrada para pedir recompensa, se fue en cana por portar drogas y no le dieron derecho a una llamada, etc, etc.
Por ahora levantar una teoría firme de su paradero resulta inoficioso, porque las posibilidades que se nos presentan son miles. De todos modos, la invitación queda hecha. Júntese con sus amigos, no tan amigos, vecinos, familiares, con la vidente de Chimbarongo, con Marco Enríquez-Ominami, con la Michelet, con “Flojito” de Informe Especial, o con quien se le ocurra y dé rienda suelta a la imaginación. Créame que el ejercicio no será novedoso, pero le aseguro un momento de esparcimiento falto de silencios incómodos y personas sin opinión.
Si quiere vea la teleserie. No se compara con “El Señor de la Querencia” -que nos hacía comernos las uñas y abrazar una almohada para no sufrir con la víctima de turno-, pero al menos no se va a aburrir.
Yo cumplo con darle un consejo: si ud. quiere descansar y no pensar en problemas propios ni ajenos o ama tener una vida que no tiene y sentirse identificado con algún personaje, no vea ¿Dónde está Elisa? Mejor, ármese de valor y compre una “novela rosa”. Aporte con las aspiraciones del canal nacional y juegue un rato a ser una persona que vive feliz. Nada mejor para el desarrollo del país que un Chile que concilia el sueño con una sonrisa en la cara.
Creo que te haré caso Francisca, y no veré “Dónde está Elisa”. En cambio dormiré con una sonrisa en la cara, porque probablemente tengo mejores cosas que hacer – sin desmerecer la telereserie, que aún no he visto. He escuchado que es buena, pero no sé: me quedo con Sigrid Alegría llorando ebria en la ducha en “Los 30″.
Buena columna. Quiero más.
Elisa Elisa.. donde te metiste?
No será la “querencia”, no será “los 30″ ni tampoco “alguien te mira”, pero pusha que es entretenida. Estoy muy de acuerdo con Francisca, es una teleserie perfecta para pasar el tiempo, sobretodo en estos dias tan frios…. Que mejor que una mantita, un tesito y la tele. !!
Esperare otra columna !
da lo mismo dónde está Elisa. El masoquismo nacional se une para ver sufrimiento ajeno… No son eso las teleseries?
y yo lo paso chancho viéndola.
la tenia bruuunooo!!!!!!!!!! uta el wn malo!!!
bruno tiene elissa se acosto con ella y elissa kiere asus padres y bruno le dice no llores haora vay a llorar k antes no estavas niay con tu papa y aora callate
Es una novela preciosa, los actores son de primera, son maestros de maestros, las novelas chilenas son lo mejor que siempre ha habido, desde la gran mentira, pasando por pecadores, los capo, los pincheira y ahora donde esta elisa, realmente no hay como las novelas chilenas, son lo mas grande que se ha producido, inclusive Sucupia. Muy linda la participación de la Fiscal, tiene un caracter ferreo, bien personificado, porque la ví a Paty, una persona muy dulce y muy tierna en la presentacion de Animal Nocturno de Felipe Camiroaga.
Bravo Chile !!!
Atte. Jorge, desde La Paz Bolivia