
Ganadora de la Mejor película extranjera en Sundance 2009 (entre otros), vuelve el lente de Sebastián Silva junto a Catalina Saavedra, la actriz especializada en nanas, pero que es mucho más que eso. ¿El resultado? Satisfactorio.

Cine: “La Nana”.
Por: Carlos Montecinos.
Catalina Saavedra es la nana de Chile. Eso nadie lo discute y ocupa el sitial que quizás nuestros padres tienen grabado a fuego con Ana González y su personaje de la Desideria. Mi mamá gustaba de oír los radioteatros que sobrevivieron hasta principios de los noventa y recuerdo más de una vez haberla oído -por radio- en su personaje sin contar sus apariciones televisivas. Años después es Catalina Saavedra la que ocupa su lugar con más de una interpretación a cuestas. ¿O ya se olvidaron de la “Brígida” de Amor a Domicilio por poner un ejemplo? Hoy la podemos ver a diario en Los Venegas como la “Josefina”. Todo esto para establecer que quizás era natural que el rol principal de la nueva película de Sebastián Silva (La Vida me Mata) recayera en ella.
Y vaya que elección. Porque a pesar de ser conocida (gracias a la televisión) por sus roles más cómicos, en el teatro hemos sido testigos de monumentales roles como la Lucía en Las Brutas, y la película se sostiene de forma fundamental en su interpretación.
La Nana nos muestra un momento en la vida de Raquel, la empleada puertas adentro de toda la vida de una familia acomodada con su rutina, tediosa y llena del trabajo que implica llevar una casa donde los padres trabajan unos más que otros y con niños que prácticamente se han criado con ella. Raquel ya no es la joven que llegó hace más de 20 años y la cantidad de personas que atender la tienen al borde del colapso, que aplaca con pastillas para las jaquecas que la atormentan.

Ante la inminencia de la zozobra, Pilar (Claudia Celedón) decide contratar una nana de apoyo. Raquel centrará sus esfuerzos en eliminarlas una por una, donde interviene breve pero increíblemente Anita Reeves (dónde se alojan de las mejores escenas de la película) entre otras hasta la aparición de Lucy (Mariana Loyola). Ella no está dispuesta a compartir su lugar en la familia, así de simple.
La segunda parte de la película transcurre en la evolución. Raquel es una mujer que vive de sus carencias y se aferra a lo que cree es suyo por derecho. He aquí donde radica la gracia de la película, porque a pesar de que el guión a veces transcurre tedioso y no tiene giros importantes ni menos sorpresivos, es Raquel, su humanización, la que nos invita a seguir mirando esperando el final redentor a partir del cual se crea la expectativa.
Raquel representa a ese mundo que todos conocemos de una u otra forma, la del extraño en el que más confiamos, en la persona que es como parte de la familia, pero al final de cuentas, siempre seguirá siendo la nana: lo que se ve reflejado en la vergüenza eterna y su distancia emocional con la que se enfrenta a la familia en las situaciones más cotidianas. La cena en la cocina, el regalo rasca para la nana, la facultad de poder intrusearle la pieza sin pudor porque al final no es su casa y se hace lo que los patrones digan entre situaciones que nos parecen clichés, pero están presentados con la naturalidad que permite la risa o la indignación ante la humillación velada de la que es víctima, a pesar de gozar de la protección patronal incluso ante los hijos. Y es que hay que mantenerla siempre en su lugar.

Se nota en ese sentido no el oficio de Silva (en un sentido más técnico la iluminación defectuosa aunque podría parecer intencionada es un mal de las películas chilenas en general), sino que el guión que construyó junto a Pedro Peirano parece basado más en sus propios recuerdos, pues se compendian hechos en los que más de alguno de los espectadores al menos ha sido testigo o protagonista y al final es eso lo que excusa el ejercicio de entrega que consiste sentarse en la butaca.8.
La Nana a este respecto no pretende bajo ninguna circunstancia segundas lecturas. Al contrario extracta un momento de realidad y lo vuelca sobre el metraje con total naturalidad para ser fiel a los reflejos, las reacciones y emociones de lo que puede llegar a sentir una empleada doméstica en una país que históricamente las ha relegado a una clase inferior de trabajadoras. Al parecer y, por las reacciones en la premiere-para-nanas que hubo previo al estreno, el objetivo se logra.
Por eso es difícil no tomarle cierto cariño a la película. Dista de ser lo mejor que se haya hecho en Chile, pero es de alguna forma honesta y evita la caricaturización que es al final una forma de subestimación hacia el público. En ese sentido La Nana pudo ser una comedia y da la impresión que se presenta como tal por los cortes del tráiler, y no está exenta de momentos hilarantes (los cuales abundan sin parecer chabacanos), sin embargo, ofrece cosas más allá del estereotipo. Las carencias, los sentimientos reprimidos y la postergación por un trabajo de tiempo completo pueden reventar la psiquis de cualquiera. Y se logra empatizar cuando atinamos al único mensaje verdaderamente implícito: que no existe justificación para no comenzar a vivir la propia vida prescindiendo de los reflejos del resto.
buena reseña en partes pero se cae en dónde ya han caído otras, ese menosprecio por lo que se hace acá, y no hablo de andar regalando buenas críticas porque sí, pero me parece súper hipócrita andar diciendo “cierto cariño”, sono como las 2 estrellas q le dio el wiken y no se atrevieron a criticar nada al respecto, encima pareciera que los directores tienen q andar de favores con los medios y críticos, pésimo!!!
fuera de contexto también andar diciendo que “dista de ser lo mejor que se haya hecho en chile…” es súper irresponsable hacer una aseveración así, un blog de segunda, una crítica apurada, un seudoperiodista que cree saber de cine pq comenta la iluminación y q en sus adentros cree q si un día filmara algo, lograría dar con algo que valga la pena (si claro)…
Hola: no soy periodista ni aspiro a serlo, cuando haces un comentario de algo tienes 2 opciones, ser políticamente correcto en todo tu fraseo, o simplemente escribir lo que se te venga en gana porque no hay ningún compromiso de por medio respecto a lo que se debiera decir.
Cuando digo “cierto cariño” no me refiero a ese menosprecio al que tu aludes, tampoco es hipocresía. Entiendo tu alusión al chaqueteo, pero insisto, no se trata de echar para abajo la película. A mi me gustó bastante (me gustó, lo que no significa que sea bueno), pero para nadie que la vió es novedad que se sostiene practicamente en todo el metraje en los hombros de Catalina Saavedra. Se trata sólo de un comentario sobre una película, no de las tablas de la ley, un película que como un todo no encontré tan buena, y no se trata de andar espantando a la gente del cine, se trata de ser honesto con lo que se va a esperar. Bien distinto de lo que pasó en el wiken donde no hablaron nada en concreto…
“Dista de ser lo mejor que se ha filmado en Chile” no tiene nada de irresponsable como tú dices. No tengo aspiraciones filmicas tampoco, la crítica no fue apurada, corregí varias cosas que pude haber dicho pero también no quería parecer un amargado que busca la quintaesencia cuando va al cine. Personalmente creo que es un ejercicoo de entrega, y lo mejor que puedo hacer es hablar de lo que me llevé al salir de la sala
La iluminación quizas puede ser un capricho literal, pero no es menos cierto, que efectivamente la iluminación en el general de las películas chilenas es harto deficiente que por pretender parecer natural nos deja imagenes en penumbras.
En resumen… nunca dije que la película fuera mala del todo y dije que era recomendable por varias razones expuestas. Respeto tu postura, y nunca he respondido un comentario, pero me pareció que debía aclararte lo que quise decir, para no caer en malos entendidos, porque no todo es blanco y negro, y resulta que tomaste 2 cosas que te parecieron negativas para lanzar diatribas gratuitas de lo que te parecía.
Saludos
CMZ
Eligieron bien a la actriz que encarnó a la nana. Puta que es fea la pobre weona
Es una tremenda pelicula, tiene escenas memorables
Puta que es básico el pobre weon que se firma pelmazo. Está bueno pa trabajar en la Tele de opinólogo. No le alcanza para más el cerebro.
Gracias Claudio Andrade por tus palabras, pero la verdad no me interesa salir de opinólogo en la tele. Me sobra talento para eso (y de seguro a ti también). Además no me interesa hacer ningun comentario de cine pues no soy cineasta ni nada semejante (quizás tú te creas eso y es válido), ni tampoco “comentarista de comentarista de cine”. Simplemente me pareció fea la culiá y quize expresarlo. ¿Hay algo malo en eso? Honestly!
Saludos
No se entiende mucho…