Acoples: Florence and The Machine – “Lungs”.

¡Que vivan los ebrios del indie! Grita Alejandro Gonzalez quien nos presenta en primer LP de una banda que nació en el baño de un bar londinense.

Acoples: Florence and The Machine – “Lungs”

Por: Alejandro González.

Florence Welch debería rendirle tributo a los baños. Sí. Gracias a ellos, hoy se proyecta como una de las artistas británicas más talentosas del momento, teniendo razones de sobra para poder compararla con Katy Perry e incluso con Lily Allen.

Lo de los baños no es porque sí. Luego de muchas copas de más, Welch se fue a meter a uno en un night club londinense. En medio de esas crisis etílicas (en que todos nos hemos visto envueltos alguna vez) comienza a cantar canciones de la artista soul Etta James.

Mairead Nash, integrante del dúo Queens of Noise, por mera casualidad se encontraba en el mismo bar que Florence, y descubre su acaramelada y aterciopelada voz. Ella ebria a no más poder, se encontraba sentada en el piso húmedo del baño, destilando un embriagado talento con el que Nash no dudó un momento en convertirlo en algo rentable y de calidad. Así Mainread Nash, sería el manager de Florence y su banda: The Machine. Con este hito, nace Lungs. Primer LP de la banda Florence and The Machine.

En líneas generales, Lungs es un disco potente. Como diría un enólogo: “tiene cuerpo”. Es que las percusiones y el vozarrón de Florence hace que mientras vayas en el metro, la persona que vaya al lado te mire, asombrado por toda la amalgama de sonidos que expelen los audífonos hacia el exterior.

Con estilos que van desde el pop más pop hasta el folk más folk, lo que Florence y su máquina de hacer música crearon es un álbum realmente notable. Con lo justo y lo preciso; haciendo de la suavidad melódica el arma más potente para llegar a lo más profundo de los tímpanos. Percusiones, cuerdas y pianos que sólo pueden compararse a la maestría de Arcade Fire y una voz que sólo puede tenerse si se hacen gárgaras con astillas de madera. Dígase: cuerdas vocales hiper-educadas.

La creación de la científica Florence y su máquina de hacer música se caracteriza con la popera “Rabbit Heart”, en donde la voz y las percusiones estremecen por lo bien combinadas que están. El siguiente track nos inyecta una anestesia que nos tranquiliza luego de tanto trance musical, la vacuna se llama: “I’m not calling you a liar”. Sintéticamente, es como la canción perfecta para dedicarle a la polola o al pololo, para decirle en palabras sutiles que le molestan algunas cosas del otro, pero que no por eso quieren terminar. No sé, digo yo.

Luego está  “Girl with one eye”. Una apoteosis a la gran Nancy Sinatra y su éxito “Bang Bang”, aunque más inconsciente que intencional. De todos modos, el toque está en la interpretación y algunos tintes de rock en su más puro estado. Un algo que Welch vino practicando cuando se vestía de punk e iba a algunos conciertos londinenses de este estilo, lo que la motivo a anotarse en un colectivo artístico llamado The Toxic Cockroaches en donde formó gran parte de la creatividad que puso en Lungs y en las letras que destacan, según ella, por ser “historias con consecuencia y anécdotas más o menos inmorales”.

Pero además de esa experimentación creativa, que tuvo su antecedente en obras de pintura que ella misma, dado su momento, creó. Es característico su fanatismo por Nirvana y Green Day, el cual queda bien claro al momento de escuchar “Kiss with a fist”. Una canción irónica y sarcástica que habla sobre una pelea de novios y que, por todo lo que pasa y hacen mientras pelean, es mejor darse un beso y practicar fisting. Término inglés que se utiliza para describir la acción de introducir manos y/o brazo por el ano y/o vagina de una pareja. “You hit me once / i hit you back / you gave a kick / i give a slap / you smashed a plate over my head / then i set fire to our bed” (…) “a kiss with a fist is better than none”.    

También tenemos los suaves acordes folklóricos de “Dog Days are Over”, canción que habla sobre el optimismo, el seguir delante, dejar atrás los “días de perro”. “Correr más rápido que tu mamá”, que tu papá, que tus hijos e incluso de el amor más grande de la vida, todo esto para “sobrevivir”.

Al igual que “Cosmic Love” y “My Boy Builds Coffins”, en donde el folk da cátedra. Junto a “Hurricane Drunk”, consagración del soul que sólo la Máquina de Florence puede darle una vuelta de tuerca más, son quizá, los peaks de este álbum, el cual tiene todo lo requerido para que la cada pista sea el check point para seguir escuchando las canciones y no poner stop al reproductor. Potencia vocal y musical, un argumento claro expresado en las letras y por supuesto, variedad instrumental que es lo que más se agradece en este tipo de bandas de la nueva camada de los ebrios del indie. Sí, porque estamos cansados de la batería, los solos de guitarra y el bajo fome. ¡Que vivan los artistas ebrios que cantan en los baños!

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4 Comentarios

  1. Roberto Doveris dice:

    No tiene nada que ver con Katty Perry ni con Lily Allen… no tienen que ver los baños y Lung no es el resultado directo de la cuestión porque yo tuve un mini EP de 3 canciones el 2008 en mis manos.

    Igual bien que descubran a Florence que estuvo nº2 en los chart británicos mucho rato después de Micheal jasckson que se había muerto esa misma semana. Seca.

  2. Karen Restelli dice:

    Buen artículo, interesante comienzo de una ebria no tan conocida. Buena página también, no me había dedicado a verla antes…saludos!

  3. Daniela! dice:

    mmm concuerdo con que no tiene naaaaaaada que ver con lily o katty….
    hace un tiempo la escuche en la banda sonora de la serie skins
    dog days are over… y es buenísima

    me encanto

    saludos

  4. Chuvi dice:

    hahaha, notable ebriedad de Florence xD

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