
¿Qué pasa cuando el guardia de Salón Cienfuegos no nos deja reportear? Felipe Oviedo y su afilada prosa acá.

Pesados: Noches de Rock Burgués
Por: Felipe Oviedo.
No es tu culpa Mark, no es tu culpa, no es tu culpa que en los lupanares ya no canten al mismo ritmo de sus míseros hijos, porque todos esos siempre fueron hijitas de papá y todos hijitos de puta, que se arrastraron perecederos por sus despojos hippies, momios, renovados.
Son las 10 de la noche del jueves 30 de julio, la cita es en un restaurante donde sólo venden vino, pero da lo mismo querido Mark, nosotros como siempre ya llegaremos borrachos y nos hundiremos en conversaciones que con suerte llegan al borde de nuestras propias incoherencias.
Y siempre hay una chica bella que te da un regalo en esos bares que están en las esquinas más peligrosas de Santiago, según los noticiarios que nos alimentan, y además yo ando pagadito después de haberle trabajado todo el día al facho de mierda que se quiere poner esa banda. Pero así es la vida Mark, sé que tú me entiendes, la libertad es esclavitud, si hasta Goldstein lo hubiese gritado hoy, amigo, sudaca, hueón, rastrero, trata aquí de sostener un sólo ideal mientras te cagan a palos los pacos del pensamiento, es 1984, con mucho menos Julias que ratones, y acá estamos como siempre hablando de las goteras del primero medio y de esos imbéciles cantantes del barrio alto que se ponen una armónica y le hacen canciones a los bomberos en vez de hacérselas a los incendios.
Compañero Mark, no es tu culpa, no importa lo que te digan, no es tuya esta culpa, ni es del guardia de dos metros que estaba parado en la puerta del Salón Cienfuegos, en Constitución 67, en pleno Bellavista, el que no nos dejó entrar, ahí donde asistimos a ver a Matorral haciendo el disco “Fictions” de los Vidrios Quebrados. No es de Matorral tampoco la culpa, qué sabían ellos que afuera 25 mocosos sin plata querían ver la weá, qué saben ellos de rock o qué sabemos nosotros; ya nadie va a parar un concierto si no estamos todos, y qué sé yo si alguna vez pasó esa weá, nadie lo sabe, la culpa no la tiene ni siquiera el Mateo O’ Brian, si él lo único que hizo fue grabar el 67’ un disco genial con sus mejores amigos pijes, para que 4 décadas después pudiera ser escuchado por los hijos de esos mismos pijes. No nos dejan entrar Mark, es una perfecta noche de Rock burgués, con sus copitas adentro y sus actores de teatro auspiciados, con sus políticos dealers y esas rubias cargando el pedal del bombo.

Son así los días y las noches en medio de estas luces que titilan a lo lejos y que nunca son un regreso Mark, porque de donde fue imposible existir no se puede volver, de esta cuidad no ruge ya nada, en medio de esta ceguera no se puede respirar ni un polvito, un polvito que nos dibuje diferentes; Mark, porque del polvo nacimos y en polvo nos convirtieron. Somos nada llevados por absolutamente nada, el que inventó las uñetas debería ser fusilado, el que llevó al primer burgués a escuchar rock le pondría un fierrazo, a él y al burgués también, esta weá está patas para arriba Mark, y créeme, no es tu culpa, y menos de la música, qué culpa puede tener, si ella sólo se da el gusto de existir.
Y es que son dueños de todo Mark. Y no hay nada que hacer. Se compraron este país y todos los demás países, y mataron el talento y le subieron el precio a los amplificadores, y son dueños de las radios y de los canales y de las revistas y de los diarios y de las editoriales y de los sellos y de los críticos de rock también, porque apenas uno cuenta algo te lo roban, no hay derecho porque simplemente no hay leyes ni caballeros.
Pero Mark, ahora que por fin hemos vuelto a drogarnos juntos, y te relato esto, te quiero decir que no es tu culpa, si ya han pasado casi 30 años desde que un día cualquiera te dio la weá y mataste a Lennon, y ahora estás en una cárcel de Attica y te haces el arrepentido para ver si te dan algún beneficio, pero en el fondo de tu alma sabes, al igual que yo, que no es tu culpa, ni la de nadie, si total ese tal Lennon se venía bajando de su limusina con su pomposa revolución de acordes para dormir en paz en su hipocresía. Sabiendo que su deber era morir porque sería un espanto tenerlo vivo, por eso no es tu culpa querido Mark, ni tampoco de la cuerda que ahorcó al loco Curtis, ni de la escopeta que se llevó a Cobain, ni del pelmazo de Jagger que echó a Brian Jones de los Stones para que se muriera solo, mordiéndose la lengua; esa misma lengua que ahora usan un montón de minas sin cerebro en sus poleras.
No Mark, no fuiste tú, deja de creerte la gran cosa, porque de ninguna manera fuiste tú el que mató, le disparó y nos dejó sin tanto rock, sin el sueño del rock, fueron otros, ¿adivinas quiénes? Sí, adivinaste, los de siempre, Mark. Fueron los mismos de siempre.
Yo creo que no era culpa del guardia, sino de los dueños del local, asi como los compadres que organizaron, por que no fueron capas de darse cuenta, que convocarían a una buena cantidad de gente.
Y claro que esos wueones también son los mismos de siempre, los de buen apellido que organizan wueas para gente linda de plaza Italia para arriba, que lastima que en aun pasen esas wueas, que lastima que el rock para algunas cosas sea muy burgués, si es que se le puede llamar Rock.
Me acorde de una ves que nos topamos en una tocata en el CDJ, y si la memoria no me falla eran los faltanmoney que oficiaban de anfitriones, eso si era Rock & Roll y del bueno, que buenos tiempos en que no importaba nada, ni de cuanto consumes o cuanto pagas por el vino…
Pd. Pero esa noche no fue tan mala o si?, el remate fue de aquellos…
jajaja que estupidez
esta columna podría ser
destinada a bandas emergentes
perdida de tiempo…….
en este pais de mierda, el rock es una de las tantas expresiones del siutico que ahora se camufla en pitillos y ropita del forestal.
pareciera ser que en este pais, el unico rock para las masas, es el que se hace con guitarra de palo.
saludos felipe, estamos al habla.
Así han sido siempre los pijes,pues Felipe si hasta los patrones de fundo hacian canciones folcloricas, y las publicaban en vinilos y ganaban mas billetito, como los quincheros, conflagrados con los dueños del mercado, que a su vez estan confabulados con los dueños de chile, de ese chile al ke no pertenecemos. El rock burgues, a pesar de ser independiente, en algunos casos, no deja de ser burgues y nos hablan y transmiten justamente todo lo ke no nos interesa