
Lo mudo se puede conjugar, sobretodo en lo femenino. Sobre lo mujer, el silencio, los viajes y la muerte nos cuenta Federico Zurita, en esta segunda temporada de “Las Mudas” en Sala de Teatro El Par.

Teatro: “Las Mudas”
Las Mudas: La mujer y la herencia de la postergación.
Por: Federico Zurita. / Fotos: Consuelo Mujica.
En Las mudas, obra escrita y dirigida por Daniela Contreras Bocic, tres mujeres se enfrentan al estado de postergación que padecen y, tras la posibilidad de perpetuación de tal condición, intentan generar una ruptura que, la mayor parte del tiempo, las sumerge aún más. Las tres mujeres (una adolescente llamada Lucy que decide no volver a hablar; su madre, una mujer desesperada por partir a México -donde la estaría esperando su novio del chat; y su abuela, una anciana que espera que la muerte se la lleve de una vez por todas) se enfrentan en su desazón, lo que altera -primero que todo- el lazo madre e hija. De esta forma, las oposiciones se establecen entre la adolescente y su madre, y entre la madre y la anciana.
La posibilidad de perpetuar el padecimiento de estas mujeres, el que puede ser leído como el padecimiento de “las mujeres” (propiciando que ésta pueda ser una obra que realiza su reflexión desde la posición de subordinación que padece el género femenino), se confirma en la sucesión de generaciones, en este matriarcado, siendo interpeladas por el título de la obra. Veamos: la muchacha ha decidido quedarse “muda”, tras ser negada en su entorno la integración de su diferencia; su madre espera que la “mudanza” a México la saque de su estado de abandono; y su abuela espera que alguien se digne a “mudarla”, como una guagua, mientras espera la llegada de la muerte. En tanto, el género masculino se esfuerza por estar ausente de este mundo.
La herencia del padecimiento actúa como una negación de la salvación, donde, en cualquier caso, la palabra “muda” no es más que una liberación temporal o aparente. “Contigo los temas se me acaban rápido” le dice a Lucy la compañera de escuela que, con su amor (o algo parecido), sí la ayudaría a terminar con su padecimiento. Para eso, por su puesto, Lucy debería abandonar la mudez en medio de las lluvias del invierno santiaguino.
El lazo roto entre los dos pares de generaciones consecutivas (madre e hija) anula la alianza en la lucha contra la postergación, alianza que se consigue sólo entre la adolescente y su abuela. Sin embargo, ambas experimentan una segunda postergación (la de la niñez y la ancianidad, en manos del aparente dominio de la adulta, la mujer que está entre medio de las otras dos: la madre de Lucy). Lo anterior insiste en la perpetuación del padecimiento; las soluciones temporales (las “mudas”) parecen ser, durante largo tiempo, la única solución.
Las mudas de Daniela Contreras Bocic.
Compañía: Teatrografía.
Dirección: Daniela Contreras Bocic.
Elenco: Rebeca Garrido, Teresina Bueno, Pamela Silva y Penélope Fortunatti.
Fecha: del 4 al 20 de diciembre.
Lugar: Sala de teatro El Par, Avda. Salvador Nº 1014 A.
Horario: Viernes y sábado 21:00 hrs. Domingo 20:30 hrs.
Precio: $ 3.000 entrada general. $ 2.000 estudiantes y tercera edad.
excelente la obra. Más que recomendable!!