
Diferentes adpataciones de obras clásicas y destacadas de nuestra dramaturgia se presentan en la nueva versión del Festival Santiago a Mil. El encuentro más grande del teatro chileno, nos presenta una nueva oportunidad para revivir el dramatismo de piezas cargadas de potencia y con una fuerte crítica social.

Stgo a Mil: “Páramo” o la ley del más fuerte
Por: Federico Zurita. / Fotos: Jorge Alliende.
En el contexto del Festival Santiago a Mil que conmemora los doscientos años de Chile, se presentan algunos montajes que mantienen alta fidelidad con el texto original, pero que recontextualizan los símbolos en suspensión. Pese a que estos tienen treinta, cuarenta o hasta noventa años de antigüedad (como “Tres Marías y una rosa”, “Los que van quedando en el camino” y “Entre gallos y medianoche”, respectivamente) intentan cartografiar zonas del Chile actual.
Otras obras, en cambio, son anunciadas como reescrituras de textos fundamentales en la conformación de la historia nacional del teatro y la dramaturgia. Este es el caso de la obra dirigida por Luis Ureta, titulada “Páramo” y que constituye una reescritura a cargo de Mauricio Barría a partir de la obra “Amo y señor” que Germán Luco Cruchaga escribió en 1922.
Pero “Páramo” no es “Amo y señor”. Al igual que “Ernesto”, obra que la compañía Teatro de Chile presenta en este mismo festival, no es la obra del mismo nombre que Rafael Minvielle escribió en 1842. Más apropiado sería señalar que “Páramo” mantiene una relación intertextual con “Amo y señor”, tal como puede advertirse en el intertexto que, por ejemplo (recurriendo a títulos del listado universal), “Las moscas” de Jean Paul Sartre establece con “La orestiada” de Esquilo; o como el que “Ernesto” de 2010 establece con “Ernesto” de 1842 (con la salvedad de que “Páramo” busca desplazar los asuntos tratados por “Amo y señor” a circunstancias contextuales de comienzos del siglo XXI, mientras que el más reciente de los montajes titulados “Ernesto” busca deconstruir lo planteado por el más antiguo).
En “Amo y señor” la familia de un importante militar que ya ha muerto, intenta superar las inclemencias económicas casando a una de las hijas del difunto con un comerciante emprendedor que carece de la finura de ellos. Pero la esposa de este hombre prefiere a un amante de su propia clase social. El esposo, por su parte, al comprender que su “familia” se constituye a partir de transacciones comerciales, como las que él muy bien sabe realizar, se convierte en amante de la hermana de su mujer. La familia, ante la posibilidad de perder la estabilidad económica que brinda el comerciante, decide guardar silencio.
En “Páramo”, obra construida principalmente a partir de monólogos, el motivo de la dependencia es rescatado y expuesto en la relación entre la clase media más desvalida y el inmigrante. “Antes era peor pos gordo. ¿Te acordai, en el supermercado?, ¿te acordai? Ahí no te podíai levantar ni pa ir al baño. Los pañales, te acordai, había que hacerse ahí mismo no más y uno con la tremenda sonrisa mientras el meado empapaba el pañal y a veces se escurría por la pierna ¿Te acordai gordo? Y la gente, te acordai. Ahí sí que había gente, tanta gente y con el tremendo caracho que devuelven esto y que lo otro, que el cheque, jefa, que acumula puntos y el meao escurriendo por la pierna. Daban ganas de mear por la cara, que esa gente sintiera el hedor inundando mi preciosa sonrisa”, señala una vendedora de Mall representativa de esa clase media. La mujer, además, depende de su madre en el cuidado de su guagua, relación que se constituye como una transacción comercial. La vendedora del mall podrá escapar de su situación sólo si acepta la ayuda de un inmigrante que trafica drogas, quien busca llevarla a la fiesta de un hombre que los ayudará. “Usted también necesita huir, cómo sabe si él con usted también es bueno”, le dice el joven. “Ese no es el problema, el problema es el precio”, contesta ella.
Tal como en “Amo y señor”, en “Páramo” prima la ley del más fuerte, la que no se presenta como la lógica del fatalismo mecanicista propio del naturalismo, donde los hechos ocurren, con sustento científico, porque no podrían haber sucedido de otra forma. La ley del más fuerte que prima en la obra, dirigida por Luis Ureta, es la que impone un modelo de producción que condiciona el sacrificio de algunos para su funcionamiento. Así, “Páramo” mantiene fidelidad con las críticas que Luco Cruchaga formula, tanto en “Amo y señor” como en su obra más importante, “La viuda de Apablaza”; críticas al tránsito de la sociedad chilena hacia la lógica capitalista, conflicto que mantiene su agudeza casi cien años después y que en el próximo período presidencial podría alcanzar una terrorífica vigencia.
“Páramo”
Reescritura de “Amo y señor” de Germán Luco Cruchaga a cargo de Mauricio Barría.
Director: Luis Ureta.
Compañía: Teatro la Puerta.
Elenco: Roxana Naranjo, María Paz Grandjean, Sergio Piña, Jorge Antezana y César Caillet.
Fechas: 4 al 10, 12 al 16 y 18 al 20 de enero.
Horario: 21:00 hrs.
Sala: Universidad Mayor. Santo Domingo 711.
Precios: $5.000 General. $3.000 Estudiantes y Tercera Edad.